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Microorganismos en los alimentos


A veces consumimos un alimento que lleva tiempo en el frigorífico orientándonos por su olor o color, si el alimento se ha alterado presentará un mal color y mal olor y será suficiente para desecharlo.
Sin embargo si está contaminado por un microorganismo capaz de producir una enfermedad (toxiinfección alimentaria) no podremos detectarlo de la misma forma, ya que estos microorganismos no modifican ni el olor, ni el color, ni la textura, ni el sabor del alimento.

¿Qué podemos hacer entonces para asegurarnos de que el alimento que comemos es seguro?

La principal arma defensiva ante estos microorganismos es la higiene:

  • Lavar nuestras manos con agua y jabón antes de tocar los alimentos y también después.
  • Lavar  el cuchillo de cortar la carne o pescado antes de cortar verduras y viceversa.
  • Lavar y secar la tabla después de cortar carne o pescado antes de cortar otro alimento.
  • Lavar los alimentos por separado y guardar las carnes y verduras en recipientes distintos.

Estas acciones evitarán la llamada contaminación cruzada, es decir la contaminación de un alimento por otro.

  • Lavar las latas de conserva antes de usarlas, sobre todo si vamos a consumir el alimento directamente de la lata, como ocurre con las bebidas enlatadas.
  • Lavar y secar las frutas que vayamos a consumir con piel.
  • Lavar bien las verduras de consumo en crudo y utilizar un desinfectante apto para este uso o una lejía apta para la desinfección del agua de bebida.
  • Los tubérculos como las patatas no deben lavarse para su conservación, es recomendable eliminar el exceso de suciedad y tierra con un cepillo y pasándolos por una malla, ya que el exceso de suciedad y la humedad del ambiente pueden ayudar a la reproducción de microorganismos.
  • Los huevos no deben lavarse para su conservación pero si justo cuando vayan a usarse.

Otras acciones que nos ayudarán a que los alimentos que consumimos sean seguros son:

  • Separar los alimentos por tipos cuando se compran y no juntarlos para evitar la contaminación cruzada.
  • No llenar demasiado el frigorífico para asegurar un buen funcionamiento y que se alcance la temperatura correcta, asegurarnos de que la puerta esté bien cerrada, cuando tengamos que coger algo tener la puerta abierta el menor tiempo posible y regular la temperatura a menos grados en verano.
  • Los alimentos ya preparados no deben dejarse sin refrigerar, si vamos a guardar un plato preparado debemos enfriarlo y en cuanto la temperatura descienda guardarlo en el frigorífico. Si se enfría a temperatura ambiente no deben transcurrir más de dos horas entre la preparación y la refrigeración. Tampoco deben guardarse alimentos calientes en el frigorífico ya que esto provoca una subida de la temperatura del mismo y podemos favorecer el crecimiento microbiano no solo en ese alimento sino en otros que ya estaban refrigerados.

Al congelar alimentos debemos asegurarnos de que el centro se encuentre debidamente congelado, por lo que es mejor hacer paquetes pequeños para asegurarnos de que todo el alimento congela en el menor tiempo posible.